¿Quién protege a las que nos protegen?

Mujeres policías y militares crean una plataforma para denunciar y visibilizar los acosos sexuales, la desigualdad y la discriminación que sufren en sus trabajos

«La Guardia Civil no resuelve los casos de acoso sexual en sus filas porque ni siquiera reconoce su existencia. Para que se hagan una idea: el 77 % de las denuncias por acoso de un superior a una agente acaban en archivo. Ocurre porque quien lo investiga es un juzgado togado, un juzgado militar, y el juez es un alto oficial. Eso hace muy difícil que las mujeres lo denuncien, porque no prospera, porque la instrucción se eterniza y porque tanto la víctima como los testigos son muy vulnerables profesionalmente».

El resumen, claro y clarificador, lo realiza Alicia Sánchez, miembro de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), durante la presentación en València de la Plataforma de Mujeres Policías y Militares.

Se trata de un colectivo de ámbito estatal, que nació el pasado 8 de octubre arropado por cuatro organizaciones profesionales y/o sindicales la propia AUGC, la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), el Sindicato Unificado de Policía (SUP) y CC OO, en representación de las policías locales, con un único fin: lograr la igualdad efectiva dentro de las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad, una «utopía» a día de hoy, denuncia la cabo del Ejército del Aire Teresa Franco, de AUME.

Uniformes adaptados a la anatomía femenina

Una de las quejas que se repiten por parte de las cuatro representantes de las militares y las mujeres policía es «la falta de perspectiva de género a la hora de presupuestar y comprar la uniformidad y el material de trabajo».

Los chalecos de combate, en el Ejército, y los antibala, en las fuerzas policiales, se encargan sin tener en cuenta que una parte de las plantillas la integran «mujeres, con pechos, y con una anatomía diferenciada de la de los hombres. En Afganistán, nos encontramos con que las soldados de EE UU tenían todo el uniforme y el material adaptado a sus anatomías. Porque alguien visibilizó a las mujeres militares cuando pensó en uniformarlas», remacha Franco.

¿Consecuencia? Muchas mujeres acaban por no hacer uso del chaleco por las molestias físicas que comportan. En la Policía Nacional, no se empezaron a repartir chalecos adaptados a la mujer hasta después del asesinato de una agente en Vigo, en diciembre de 2014. La fallecida llevaba dos años reclamando esa protección. Actualmente, hay un considerable porcentaje de mujeres que sigue sin chaleco femenino, ni individual, ni de dotación.

Las mujeres que rompieron los techos de cristal en el Derecho y la seguridad

  • 1922
    María Ascensión Chirivella Marín

    Pimera abogada

    La valenciana fue la primera mujer en convertirse en abogada en España, dos años antes que Victoria Kent, a quien se suele atribuir, por error, ese mérito. Hija de un procurador, siguió los pasos de su padre y, pese a tener ya estudios universitarios de Filosofía y Letras y Magisterio, se matriculó en la Facultad de Derecho de València. Se licenció en 1922 y se colegió en València -algo que en ese momento no se permitía en buena parte de Europa-, donde se especializó en Derecho Civil. Dedicó toda su vida a luchar por los derechos de las mujeres. Tras la Guerra Civil, tuvo que exiliarse, con su marido, un abogado natural de Vinaròs, y su hija, en Méjico, donde falleció en 1980, a los 86 años de edad.

  • 1971
    Concepción Carmen Venero

    Primera jueza

    Una ley franquista de 1961 impedía a las mujeres no solo concurrir a la carrera judicial, sino también acceder a cualquiera de los tres ejércitos, la marina mercante, los cuerpos policiales y a la Guardia Civil. En 1971, la vizcaína Concepción Carmen Venero, gracias a un cambio legislativo de 1966 que cambió las circunstancias aunque sólo en la judicatura, se convirtió en la primera jueza española. Fue nombrada titular del Juzgado Tutelar de Menores de Madrid. El diario Madrid recogía en su crónica que ese cargo «entra de lleno en las características, cualidades y aptitudes con que la feminidad ha sido milenariamente adornada». Desde hace años, las mujeres son mayoría en las promociones anuales de jueces y fiscales.

  • 1973
    María Belén del Valle Díaz

    Primera fiscal

    La jurista asturiana, nacida en Cangas de Onís, se convirtió en la primera mujer fiscal de España tras aprobar la oposición en 1973. Licenciada en Derecho en Oviedo, ha desarrollado toda su carrera profesional entre las Islas Canarias y Asturias, donde se jubiló hace cinco años, después de una brillante carrera profesional de 39 años, tras haber alcanzado el puesto de teniente fiscal del Tribunal Superior de Justicia del Principado. Hubo que esperar hasta 2015 para que una mujer alcanzase la cima de la carrera fiscal. Fue Consuelo Madrigal, que desempeñó el cargo de fiscal general del Estado durante apenas un año. Actualmente y desde junio, hay otra mujer al frente de la Fiscalía General: la madrileña María José Segarra.

  • 1970
    Delfina y Dolores Tapia

    Primeras policías locales

    Hijas de un guardia civil, estas dos hermanas dejaron de lado su profesión de peluqueras para convertirse en las primeras policías locales (entonces aún se les llamaba municipales) en aquella España machista y franquista de 1970. Fue en el ayuntamiento de su ciudad, Córdoba, que decidió dejar entrar mujeres en su policía por falta de candidatos masculinos con estudios suficientes. En una entrevista concedida en abril pasado a diario.es confiesan que «nos querían de mujer florero. Nos pusieron a dirigir el tráfico para que se nos viera». Incluso las obligaron a pasar el bochorno de tener que probarse y desfilar con los cuatro uniformes encargados para ellas, totalmente distintos de los de sus compañeros policías, ante el pleno municipal, compuesto obviamente solo por hombres, para que alcalde y concejales eligiesen con cuál les gustaban más.

  • 1979
    Policía Nacional

    Primera promoción: 42 inspectoras

    La Policía Nacional permitió por primera vez la incorporación de la mujer en 1979, pero solo en la escala ejecutiva. Ese año, ingresaron las primeras 42 inspectoras del entonecs Cuerpo Superior de Policía. Las policías de escala básica aún tuvieron que esperar hasta 1985 para ingresar en el Cuerpo, que fue unificado un año más tarde, en 1986. Uno de los principales referentes femeninos de la Policía Nacional es la también valenciana Pilar Allúe Blasco, que accedió como inspectora en 1980, en la segunda promoción de mujeres, Desde entonces, no ha dejado de romper techos en el Cuerpo: primera mujer comisaria, primera comisaria principal, primera jefa superior de Policía y primera en ocupar la jefatura de una Comisaría General (fue máxima responsable de la Policía Cientifica con el PP) y, desde agosto pasado, es subdirectora general de Recursos Humanos y Formación de la Dirección General de la Policía. Otro hito, esta vez con Grande-Marlaska como ministro del Interior y dentro del Gobierno socialista de Pedro Sánchez.

  • 1988
    Patricia Ortega

    Primera promoción de mujeres militares

    Esta madrileña, ingeniera agrónoma de formación, no solo fue la primera mujer en ingresar en las fuerzas armadas españolas, sino que además será la primera en alcanzar el generalato, después de que fuera convocada, hace solo dos meses, para realizar el curso de ascenso a general de brigada. Fue, también, la primera mujer con rango de teniente coronel del Ejército (2009) y la primera coronel (2016).  Patricia Ortega ha sido pionera, junto con la comandante Rosa María García-Malea (primera mujer en pilotar un caza de combate) y la capitán de fragata Esther Yáñez (primera mujer al mando de un buque militar), en la incorporación de la mujer a los altos rangos militares de España.

  • 1989
    Guardia Civil

    Primera promoción: 197 guardias

    En 1988, el Gobierno de Felipe González aprobó la ley que permitía, por primera vez, a la mujer ingresar en la Guardia Civil. Se presentaron 2.137 candidatas, de entre las que salieron, un año después, en 1989, las primeras 197 mujeres guardias civiles. Fue el proceso inverso al del Cuerpo Nacional de Policía: primero entraron las guardias y, años más tarde, las oficiales. Eso no sucedió hasta 1993 y supuso que, en aquellos años en que aún no se había apostado por la promoción interna de una manera real, no hubiera una teniente de la Guardia Civil hasta 1998, una vez concluyó la carrera de cinco años de formación la mujere que se presentó a esa primera promoción de oficiales. Se trata de la hoy teniente coronel Cristina Moreno, la mujer de mayor rango dentro de la Guardia Civil (accedió a ese empleo en 2016). Y como tal, Moreno ha sido designada por Grande-Marlaska como número dos del Gabinete de Coordinación y Estudios de la secretaría de Estado de Seguridad, la valenciana Ana Botella.

No es la única discriminación. La secretaria de las Mujeres de FSC-CCOO, Carmen López, aporta datos demoledores: un estudio de las plantillas de Policía Local en Andalucía revela que «hay 529 municipios con Policía Local en los que no hay ni una sola mujer. Es más, de los 12.000 agentes de Policía Local que hay en Andalucía, solo 702 son mujeres, esto es, un 5,85 %».

El truco de la estatura

Y lanza otro dato revelador: la ley exige a las mujeres una estatura de 1.65 metros para acceder a la Policía Local y a los hombres, 1.70. Y resulta que, según la OCDE, la estatura media española es de 1,63 en mujeres y de 1,76 en hombres. Esto significa que a ellos les piden menos altura de la media y a nosotras nos la suben. Eso es desigualdad. Es una forma oculta de dificultar el acceso de las mujeres a la policía».

De hecho, el porcentaje de féminas en las plantillas militares y policiales españolas es bastante desolador. El más bajo es el de la Guardia Civil, con un 7 %. En la Policía Nacional se sitúa cerca del 12 % y en las Fuerzas Armadas sube ligeramente, hasta un 12,5 %. Si hablamos de policías locales, en España hay 2.137 cuerpos distintos, y los porcentajes son muy dispares: hay muchas plantillas sin una sola mujer y el techo lo pone Zaragoza, con un 13,5 % de agentes femeninas. Sólo los Mossos d’Esquadra están por encima de esas medias: el 21 % de su plantilla la componen mujeres. «Algo habrán hecho para que eso sea así», desliza López.

Si lo que analizamos son los porcentajes de mujeres en puestos de mando, el adjetivo que viene a la mente es solo uno: irrisorio. En la Guardia Civil, el último cuerpo policial en incorporar a las mujeres, aún no hay ninguna con empleo de general. En cuanto a las oficiales y suboficialas en el instituto armado, suponen el 3,03 y 2,02 %, respectivamente. Todas las representantes de la plataforma coinciden: «Queda muchísimo por hacer».

La policía nacional Marisa Estévez (SUP) considera que uno de los problemas «es que no tenemos protocolos adecuados ni actualizados» para combatir esta realidad. Y se pregunta: «¿Quién nos protege a las que protegemos?», en alusión a que son ellas, dentro de sus funciones como agentes de policía, las que se ocupan de dar consuelo y auxilio a las mujeres que sufren violencia machista o agresiones sexuales. Y ellas, como cualquier otra mujer, también las padecen.

De hecho, esa es una de las pretensiones iniciales: exigir nuevos protocolos que ayuden a sacar a la luz las desigualdades para poder corregirlas. Hasta ahora, las representantes de la Plataforma se han reunido con mujeres militares y policías de Eurocop y Euromil, los dos colectivos que aglutinan a agentes y soldados europeos. La experiencia ha sido «muy buena» y las expectativas de futuro, a la hora de trazar estrategias conjuntas para buscar la igualdad, «esperanzadoras».

El próximo paso, además de continuar exigiendo medidas de conciliación familiar y acciones que permitan a las mujeres promocionar en sus carreras profesionales sin que penalicen la maternidad o las circunstancias familiares, será reunirse con todos los europarlamentarios españoles para presentarles sus reivindicaciones y buscar su complicidad en esta lucha incipiente en la que están comprometidas «junto con muchos más compañeros de los que pueda parecer, porque, afortunadamente, a muchos de ellos no les ofende el término feminismo y buscan llegar a esa misma igualdad que defendemos nosotras».

7 %
Mujeres en la Guardia Civil
12 %
Mujeres en la Policía Nacional
12,5 %
Mujeres en el Ejército
0 - 13,5 %
Mujeres en la Policía Local

Porcentaje de mujeres en las fuerzas armadas y en los cuerpos de seguridad del Estado

Más información:

Un trastero por hogar

Un trastero por hogar

Una mujer de 66 años vive con su hijo de 33, con una discapacidad del 65% por enfermedad mental, en un trastero alquilado por 50 euros al mes tras ser desahuciada del piso en el que vivían en octubre de 2018