«Una bomba de relojería con posible muerte»

Los informes médicos describen una delicada situación de la salud de Eduardo Zaplana, aunque regresará a la cárcel si mejora

La situación sanitaria del expresidente de la Generalitat, «convierten a Eduardo Zaplana en una ‘bomba de relojería’ pudiendo sobrevenirle la muerte de forma súbita e inesperada». Así advierte el jefe de servicio de hematología y hemoterapia del hospital La Fe de València del estado de salud del exministro de Trabajo, en un escrito dirigido al Juzgado de Instrucción 8 de València, responsable de la investigación del Caso Erial que mantiene al exjefe del Consell en prisión preventiva hace justo siete meses.

El informe, adelantado el lunes por «El periódico de aquí», refleja que el exministro «desde su ingreso en prisión, ha presentado grave deterioro del estado general, agravamiento sustancial de la enfermedad de injerto contra huésped [(EICH) rechazo de las células implantadas en un transplante de médula] » que Zaplana tenía cronificada, «además de dos procesos infecciosos» y sangrado del aparato digestivo.

Por eso, justifican los médicos que le atienden, Zaplana permanece ingresado desde el 18 de diciembre para realizarle entre hoy y el jueves «una colonoscopia y esofagogastroscopia», que precisaban de un ingreso previo para preparar al paciente.

El exministro se somete a varias pruebas y un nuevo tratamiento y su familia volverá a pedir su excarcelación

La explicación médica responde a un requerimiento del Juzgado de Instrucción 8 del pasado 20 de diciembre que solicitaba con carácter urgente la justificación del ingreso hospitalario de Zaplana y que fuera en La Fe y no en el Hospital General, donde existe una «unidad de custodia hospitalaria» o «unidad de acceso restringido», las salas habilitadas por Instituciones Penitenciarias en centros públicos para atender los ingresos de «pacientes privados de libertad».

Momentos clave del Caso Erial

  • 22 de mayo de 2018

    Ese día, el de la detención de Eduardo Zaplana, se desvela por primera vez la existencia del Caso Erial, que ha investigado durante dos años y medio al exjefe del Consell y su círculo cercano de confianza por supuestamente crear una trama criminal para ocultar el dinero obtenido del presunto cobro de mordidas.

  • 25 de mayo de 2018

    El exministro ingresa en prisión, tras 72 horas detenido, que pasó entre registros, cuarteles y calabozos. Junto a él entran en la cárcel dos de sus amigos y presuntos testaferros: Joaquín Barceló y Francisco Grau.

  • 18 de diciembre de 2018

    Zaplana recibe atención cada dos semanas en La Fe para la leucemia y la enfermedad injerto contra huésped por el transplante de médula. El pasado día 18 ingresa en el hospital valenciano para realizarle pruebas y otro tratamiento.

Al respecto, los responsables médicos de Zaplana responden que «las pruebas a realizar, así como cualquier consulta a facultativos especialistas de otras especialidades médicas y quirúrgicas a un paciente transplantado deben ser realizadas en el centro en el que se realizó el transplante o en un centro acreditado para realizar esta modalidad de transplante».

Además, añaden que el tratamiento de rescate para «tratar la enfermedad del injerto contra huésped (el equivalente al rechazo del órgano transplantado en un transplante de corazón, hígado o riñón) no está disponible en el Hospital General».

El tratamiento al que se le va a someter se denomina «fotoféresis extracorpórea» y consiste, explicado de manera muy sencilla, en extraer sangre del cuerpo para ser tratada con luz ultravioleta y medicamentos que se activan con la exposición a la luz, para ser reinyectados en el cuerpo del paciente.

Debido a todos estos tratamientos Zaplana se encuentra en una habitación de aislamiento, como cuando fue transplantado de médula, ya que su situación actual es «similar a la observada en los llamados ‘niños burbuja’».

No obstante, los médicos habían autorizado la presencia de un familar como acompañante. Una situación que no ha autorizado la titular del Juzgado de Instrucción 8 de València, según confirman fuentes del entorno del exministro. De hecho, añaden, la magistrada se interesa diariamente por la situación clínica de Zaplana porque si mejora volverá de inmediato al centro penitenciario de Picassent.

Una colisión entre los criterios sanitarios y jurídicos que se entrechocan desde hace meses y que, hasta ahora, han mantenido a Zaplana en prisión por decisión del Juzgado de Instrucción 8 y la Fiscalía Anticorrupción, ratificada en cuatro ocasiones por los magistrados de la sección quinta de la Audiencia de València.

La familia de Zaplana esperará ahora al resultado de las pruebas médicas y al nuevo informe médico para volver a solicitar la excarcelación del exjefe del Consell.

La justicia considera que el hospital es «una prolongación» de la prisión

El traslado al hospital La Fe y el estado de salud del exministro Eduardo Zaplana no ha permitido a su familia tener un mayor acceso a él, ya que tiene la visitas restringidas y limitadas. Según fuentes del entorno del expresidente de la Generalitat, «sólo puede acceder a la habitación su abogado, pero no se permite el acceso a sus hijas, a pesar de ser abogadas y estar personadas en la causa».

De hecho, el régimen de visitas autorizado por el Juzgado de Instrucción 8 a la familia del exjefe del Consell es de «cuarenta y cinco minutos semanales» en los que se permite el acceso a la habitación, custodiada por dos policías. «A pesar de que en el centro penitenciario sí que podían ir a visitarlo sus hijas o su mujer en días alternativos», aseguran las mismas fuentes. En el hospital tampoco se le permiten llamadas telefónicas. «Sólo en presencia de un policía», apuntan.

La normativa penitenciaria permite «visitas semanales a las personas presas de 40 minutos de duración, durante el fin de semana (sábados y domingos) y en algunos centros, también los viernes por la tarde», según la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. En estos encuentros pueden acudir un máximo de cuatro visitantes. Unas normas que se repiten en caso de ingreso de un preso en una unidad de custodia hospitalaria o de un «hospital extrapenitenciario».

De hecho, según un dictamen de los jueces de vigilancia penitenciaria del año 2003, «la habitación del hospital extrapenitenciario en que se halla el recluso es una prolongación del centro penitenciario, ‘es’ centro penitenciario», refleja un artículo de la Revista de Derecho de la UNED, elaborado por la doctora en derecho penal Dolores Serrano.

Esta misma directriz de los jueces de vigilancia penitenciaria añade que «por lo que se refiere a las visitas de familiares o allegados a los reclusos, parece claro que permanece incólume el regimen de autorización, restricción, limitación, intervención o prohibición de comunicaciones ordinarias y especiales, en cuanto a las personas y al modo, pero no empece que tales visitas se rijan por las normas del centro hospitalario».

Por otra parte, el exdiputado y exsenador del PP Jaime Ignacio del Burgo ha pedido por escrito al Juzgado de instrucción número 8 de Valencia la libertad provisional de Eduardo Zaplana, que lleva en prisión preventiva siete meses. Del Burgo señala que mantener en prisión a Zaplana «es una medida excesiva, vejatoria y gravemente nociva para su salud» por lo que insta a la jueza a que «decrete la libertad provisional»porque «si por no hacerlo se produjera un acontecimiento irreparable, no hace falta que le recuerde el contenido de los artículos 446 (prevaricación judicial) a 449 de nuestro Código Penal», asegura.

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