Comunitat Valenciana reinserción

Voluntarios jubilados se convierten en maestros de la informática para formar a reclusos

Un grupo de internos de Picassent acude dos veces por semana a talleres de nuevas tecnologías impartidos por personas mayores en un programa de Obra Social de La Caixa

Palmira, de 87 años; Javier Ignacio, de 78; y Gabriel, de 75, ponen cada semana sus «limitados» conocimientos de informática, según ellos mismos reconocen, al servicio de personas internas en el centro Penitenciario de Picassent para que una vez obtengan la libertad y se enfrenten al mercado laboral cuenten con las herramientas básicas para saber desenvolverse y que les ayuden en la búsqueda de un empleo y la ansiada reinserción. Desde cómo hacer un currículum a saber preparar albaranes, «para ellos todo es importante y les hace salir de su rutina diaria», afirma uno de los voluntarios.

 

Los voluntarios son muy majos y sus experiencias nos ayudan a crecer
Susana Piles

«Estando dentro de prisión es la única opción que tenemos de tocar nuevas tecnologías», confiesa Vicente, quien lleva once de sus 50 años entre rejas. El próximo mes de febrero podrá poner en práctica en la calle todo lo aprendido durante estos talleres, aunque ya dentro de prisión asegura que le ha sido de mucha utilidad. «Aquí estamos acostumbrados a la carta de toda la vida, por correo ordinario, y que puedas redactar una escrita a máquina ya es un paso», explica.

Asimismo, tanto él como los otros internos que acuden dos veces a la semana a estas clases impulsadas por el Programa de Personas Mayores de la Obra Social La Caixa y la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, destacan la «humanidad y empatía» de los voluntarios, miembros de la asociación de ‘abuelos informáticos’, como ellos se definen, (Asociación de Voluntarios de Informática de Mayores en la Comunitat Valenciana).

Para Palmira Calvo, primera mujer valenciana en hacer escalada, acudir los lunes y miércoles por la tarde a prisión para compartir su tiempo y sus conocimientos con personas que están privadas de libertad supone una satisfacción incluso mayor que la que sentía en la montaña. «Queremos enseñar todo lo que nosotros hemos aprendido a través de La Caixa», añade tras ocho años como voluntaria.

Al igual que ella, Gabriel Mayor, disfruta con esta experiencia tanto como los propios internos. «Me gusta mucho preguntarles de dónde son, entablar con ellos una relación más allá de lo que aprenden en las clases», apunta. De hecho, admite que en ocasiones van presos «que son auténticos hackers que saben mucho más que nosotros», a los que difícilmente pueden enseñarles algo más allá de aportarles su compañía.

En ocasiones van presos que son auténticos hackers que saben mucho más que nosotros
Gabriel Mayor

Durante los diez años que lleva en funcionamiento este programa inclusivo en España, ocho de ellos en tierras valencianas, más de 600 internos han recibido clases de 43 jubilados valencianos. El director del centro Penitenciario de Picassent, Jesús Sánchez-Gadeo, destaca que el objetivo de estos talleres de «ciberaula», englobados en el programa individualizado de tratamiento, es «la reeducación y la reinserción social de las personas privadas de libertad tal y como establece el artículo 25.2 de nuestra Constitución».

Por su parte, Cristina Segura, la directora del programa de Personas Mayores de la Fundación Bancaria La Caixa asegura que lo más gratificante para estos voluntarios es encontrarse con algunos de los internos que acudieron a los talleres trabajando luego en la calle, «cuando entran a una cafetería y se encuentran a alguno de ellos trabajando en su pueblo de manera normalizada».

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